Ser influencer es un verdadero trabajo que implica constancia, creatividad y sacrificios; ejemplo de ello es la yucateca Lylo Fa, quien desde hace dos años decidió mudarse a Ciudad de México para llevar su carrera a otro nivel y ahora trabaja como embajadora para importantes marcas a nivel nacional.

Aprovechando que Lylo viene seguido a Mérida, nos reunimos con ella para platicar acerca de cómo le ha ido y los cambios en sus redes sociales dando un giro que ha ido de mostrar únicamente contenido nutricional a hacerlo con su estilo de vida completo.

“Cambié el concepto porque empecé a notar que la gente necesitaba algo más que solo recetas y tips de nutrición; entonces decidí compartirles al 100% lo que hago”, explicó. Ahora, en sus cuentas comparte contenido de sus viajes, productos de belleza, cuidado de la piel y el rostro, ropa, alimentación y causas sociales.

En Mérida llevaba tres años trabajando en el contenido para sus redes sociales, muy enfocada en lo local y con un estilo de eterno verano, lo cual fue cambiando a partir de su mudanza, aunque Lylo asegura que siempre le gusta regresar a sus raíces y promover la ciudad. “Sentí que en México tenía mayor espacio para crecer, no digo que Mérida no tenga la infraestructura, pero a veces los cambios son buenos y creo que me hizo ver las cosas de manera diferente; cambié mi tipo de fotografía, el contenido y generó bastante empatía”, añadió.

Entre sus trabajos más importantes, destaca ser portada nacional en la edición de verano para la revista “Veintitantos”, lo cual califica como un “logro gigantesco”. “No me lo esperaba en absoluto y fue una experiencia surreal; estaba muy nerviosa y no sabía si se vendería tanto pero tuvo muy buena aceptación; espero tener otra portada próximamente”.

“Fueron como 8 horas de trabajo, preparando dos portadas junto a un equipo muy profesional”, añadió. Actualmente, también se desempeña como embajadora de marca para Old Navy, Reebok, Dockers y Oster. Además, trabajo con Liverpool siendo imagen de campaña en el último fashion fest.

No todo fue tan fácil para ella desde el principio, ya que con el aumento de sus seguidores también llegaron burlas y bullying a causa de su marcado acento; sin embargo, decidió seguir utilizando palabras mayas todo el tiempo pues se siente muy orgullosa de sus raíces. “Un día me cansé del bullying y screen shots de todas las cosas feas que me decían, las compartí y explique que si alguien creía que podía ofenderme por tener el acento de una diosa maya estaban equivocados; no lo cambiaría porque me gusta y así hablan mis papás y mis abuelos”.

Respalda otras causas

Otro de los aspectos en los que se muestra más inmersa son en las causas sociales, pues en la capital del país colabora con Fundación Escala, y en Mérida planea ayudar a una asociación enfocada en los perritos.

“Antes no lo hacía porque sentía que no tenía el poder de convicción. Espero poder trabajar con más asociaciones y canalizar la exposición hacia algo positivo, porque está padre hablar de labiales, ropa y lugares pero de qué forma vas a retribuir; ahora ya me siento un poquito más fuerte para poder canalizar la ayuda a más lugares”, abundó.

Con Escala, visitó la comunidad Escalerillas en la que cada semana se va a trabajar con los niños y las mamás para darles una formación académica y artística y así evitar que el lugar se convierta en un nido de delincuencia. “La fundación tiene como 3,000 seguidores y se me hace algo muy triste porque son gente que trabaja día a día para sacar adelante a una comunidad; no entiendo cómo la gente no voltea y aplaude eso. He tenido mucha molestia con mis seguidores porque cuando subo algo con los niños no tiene el mismo engagement que cuando subo un vestido bonito”.

Para Lylo, parte de sus logros han sido gracias al gran apoyo de su familia y a que tuvo un gran mentor. “Nunca voy a dejar de agradecerle a Gabriel Wabir por enseñarme la disciplina, darme su apoyo, visión y consejos. Yo no hubiera tenido idea de cómo hacerle si no fuera por él, es mi más grande crítico y de mis pilares más fuertes hasta hoy”. Aunque para muchas personas ser un influencer no parezca un trabajo, la realidad es que es mucho más exhaustivo de lo que parece. “Es como un trabajo de oficina pero 24/7, tienes que documentar tu vida todos los días, saber venderla y demostrar profesionalismo porque las marcas confían en ti. Necesitas mucha constancia y la competencia es muy fuerte”.

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