Estamos a unos días de celebrar la noche más espeluznante del año: la noche de brujas o Halloween. Es la noche ideal para reunirse con amigos y familiares a contar historias de terror, ver películas escalofriantes y de disfrutar de unos deliciosos snaks.

¿Cuál es el origen del Halloween?

El origen de Halloween se remonta a un antiguo festival pagano celebrado por los celtas hace 2.000 años llamado Samhain. El festival, que tenía lugar en el Reino Unido, Irlanda y el noroeste de Francia, se celebraba el 1 de noviembre para conmemorar el inicio del invierno y el fin de la cosecha. Los celtas creían que Samhain era una época en la que las almas de los muertos regresaban al mundo de los vivos para visitar sus hogares.

La tradición del dulce o truco comenzó en áreas del Reino Unido e Irlanda. La gente iba de casa en casa haciendo “souling” (pidiendo panes pequeños llamados “pasteles del alma”) a cambio de una oración.

Los inmigrantes de Irlanda y Escocia llevaron Halloween a Estados Unidos en el siglo XIX. Los inmigrantes haitianos y africanos llevaron creencias vudú sobre gatos negros, fuego y brujería.

Si existe un país que festeja a lo grande el Halloween ese es Estados Unidos. También llamada “noche de brujas”, la festividad llegó a territorio estadounidense con los inmigrantes irlandeses que se establecieron (con todo y sus disfraces) a partir de mediados del siglo XIX. Para el siglo XX, el Halloween se había convertido en una de las principales festividades, sobre todo popular entre los más pequeños.

Luego, con el tiempo, agregó, Halloween se comercializó más y se convirtió en la celebración de dulces que es hoy, no solo en Estados Unidos sino también en otros países.

La casa misteriosa en Halloween

Esta es la historia de tres niños quienes estaban muy emocionados por la noche de halloween y, como de costumbre, se pusieron sus mejores disfraces para salir a la calle a pedir dulce o truco.

Ya habían recorrido gran parte de su vecindario, pero querían seguir en la búsqueda de más dulces cuando se toparon con una mansión que los dejó sorprendidos a todos.

Estaban tan emocionados de recibir más dulces que avanzaron unos pasos hacia la mansión y fue entonces que se dieron cuenta que 24 horas antes ellos habían estado jugando en ese mismo terreno y no existía ninguna construcción.

Se quedaron helados por un momento, tratando de entender qué era lo que estaba pasando. Entonces uno de ellos se armó de valor y propuso entrar a la casa para pedir dulce o truco. Los demás no estaban muy convencidos de acercarse a esa misteriosa casa, pero el más valiente de ellos ya caminaba con cautela hacia la entrada principal; se paró derecho frente a la puerta y tocó tres veces gritando “dulce o truco” y es entonces cuando una mano grande salió por detrás de esa puerta agarrando la cabeza del pequeño niño.

Sus amigos sólo presenciaron la horrible escena, pues su amigo no tuvo tiempo de luchar contra aquella cosa y sólo se lo llevó adentro se la casa.

Cuando los padres se enteraron, fueron hasta ese mismo lugar en donde se encontraba la mansión, pero esta vez no había nada. De nuevo todo se había ido, incluido su amigo a quien no pudieron salvar.

Años después, cuando los niños ya eran adultos, pudieron volver a ver esa misma casa que les había robado a su amigo, y entro de ella, un pequeño niño que parecía ser su amigo perdido, pero esta vez los saludaba detrás de una de las ventanas, con una sonrisa sumamente espeluznante.