Más allá de la crema hidratante o de la protección solar que usamos (o debemos usar) desde la adolescencia, las primeras arrugas que deberían empezar a preocuparnos son las del contorno de ojos, justo a partir de los 20 años.

Como ya sabeos, la piel del contorno de ojos no sólo es más fina sino que también se ve afectada por todos tus hábitos: desde lo que comes o lo que bebes hasta como gesticulas o duermes, todo ello suma en el proceso de envejecimiento de esta zona del rostro que, debido a su delicadeza, es la primera en la que se empieza a notar los signos del envejecimiento. Concretamente es hasta cinco veces más fina y se la conoce como piel de mariposa.

Usar un contorno de ojos puede ayudarte a frenar y retrasar ese proceso, además de ayudarte a combatir los signos del cansancio que nos hacen tener mala cara, como bolsas y ojeras.

¿Por dónde empezar al momento de usar el contorno de ojos?

Si tienes las ojeras marrones hay que buscar activos antioxidantes o despigmentantes como  el retinol, la vitamina C, el ácido kójico o el ácido tranexámico.

Si tus ojeras son azuladas, los mejores activos serán los que estimulan circulación sanguínea y que fortalezcan la pared capilar. Algunos son la cafeína, los extractos de hamamelis, la árnica o la vitamina K

Para las bolsas la función descongestiva es fundamental, pues se generan por la acumulación de líquidos. Ingredientes como el sulfato de dextrano serán tus mejores aliados, además de los que posean masajeador que te ayuden a drenar la zona.

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