Desde los tres años de edad, Vania Bachur comenzó a dibujar y ¡nunca paró! Ahora es una de las ilustradoras más reconocidas en México gracias a su proyecto “Suupergirl” y ha trabajado con importantes marcas como Apple, Nickelodeon, Disney Pixar y Volkswagen.

Vania estuvo en Mérida para ofrecer una conferencia y platicamos con ella acerca de cómo surge su pasión por ilustrar, sus experiencias y las dificultades de dedicarse al ramo creativo.

“Mi mamá me dejó con una tía y ella me enseñó a dibujar gatos; después empecé a dibujarlos por todas partes. Todos como niños siempre estamos dibujando y llega un momento en el que dices ‘ya no’, pero para mí nunca fue un hobbie; desde chiquita le decía a mi mamá que iba a vivir de eso y crear mis propios personajes”, platica.

Dibujar es algo que le ayudaba a relajarse respecto a la ansiedad, así que su mamá la incentivaba comprándole todo lo que necesitaba como crayones gigantes, colores, plumones y cuadernos. “Me llenaba de cosas porque veía que me entretenía”.

Vania recuerda que cuando tenía cinco años, unas primas extranjeras llegaron a su casa y tenían una libreta de Hello Kitty que era súper difícil de conseguir. “Cuando la vi, enloquecí y me la robé; pero me cacharon y la tuve que regresar y pedir perdón, todo un drama. Se me hizo increíble que cada hoja de la libreta tenía una Kitty, así que agarre un block de facturas que no servía y me hice mi propia libreta con la misma muñequita en cada hoja”, añadió.

“Empecé a ver que era un negocio porque en la primaría vendía mis dibujos y en la secundaria hacía el trabajo de artes plásticas a mis compañeros y me daban dinero”.

Actualmente en su tienda online cuenta con productos como libretas, dijes, aretes, chamarras, stickers y agendas y todos los días comparte contenido en sus distintas redes sociales. “Ver mis cosas plasmadas para mí es un sueño, eso es lo que me da más satisfacción. Me encanta ver mi trabajo impreso y tangible; si bien mis ilustraciones se hacen virales, para mí tiene más valor verlas plasmadas en una libreta y saber que a una niña le gusta y la compra con la misma ilusión que yo veía aquella libreta de Kitty”, explicó la ilustradora.

Pero no todo fue tan simple, ya que al inicio los que más se negaban a que fuera ilustradora eran sus padres y todo el tiempo le decían que lo único que hacía eran “dibujitos”. “Cuando le dije a mi papá que quería estudiar diseño gráfico para ser ilustradora casi le da un infarto y me ahorca; él quería que fuera abogada porque muchos de mis primos lo son pero yo le dije que empezaría desde abajo y un día sería famosa”, platicó.

El cambio en su mentalidad comenzó cuando comenzaron a ver su trabajo en distintos productos impresos. “Tuve que luchar contra muchos prejuicios, me costó muchísimo trabajo y hubo lágrimas detrás, pero lo logré. Cuando me empezaron a publicar marcas mi familia enloqueció, mis tías fueron de las primeras en comprarme una agenda y entonces hubo ese cambio de verme como Vania ‘la loca y hippie’ de la familia a ‘Vania sale en todas partes y está haciendo dinero de eso’”.

Antes de viajar a Mérida, estuvo en las oficinas de Apple para grabar un comercial, lo cual fue muy emocionante para ella ya que a diferencia de otros ilustradores a los que solo les encargan un trabajo con ella se trató de mostrar un poco de lo que hace en la vida real con un iPad. “Estoy que me muero porque llegue aquí en la madrugada y no he parado de trabajar pero no puedo esperar para ver el comercial ya editado y enseñarle al Beto que me molestaba en la prepa que estoy en un comercial de Apple, la marca que toda mi vida he usado como diseñadora”.

Otros de sus trabajos más significativos han sido en Nickelodeon y en Disney Pixar. “Aprendí muchísimo, me encantó y enloquecí; era libre en mi trabajo, algunas veces tenía que pasarme todo el día viendo Bob Esponja para sacar contenido, entonces en Nick estuvo súper divertido y fue otro de mis sueños. En Pixar no podía creer que me dieron sus personajes para hacer lo que quisiera”, abundó.

Para la ilustradora el éxito no ha sido solamente gracias a su creatividad sino a la constancia que le ha dedicado a su profesión. “Nada me ha caído del cielo; si bien las marcas me buscan solitas, diario estoy publicando cosas diferentes en mis redes sociales, pensando algo que quede bien y la gente responda”.

Cuando comenzó a ganar seguidores en las redes sociales fue algo que le dio “mucha pena” y hasta el momento le sigue pasando pues en realidad no lo esperaba. “Obviamente mi objetivo era crear y no sabía cómo lo iba a lograr, cuando la gente me empezó a conocer y me decía vamos a hacer este curso en línea y te vamos a tomar fotos y va a salir tu cara, yo decía: ‘No, yo no quiero salir, que salgan mis manos’. Pero ahí tuve que luchar contra mi ansiedad y decir ‘pues ya Vania, si te da miedo hazlo con miedo a ver qué pasa, o si te critican y no les gusta tu trabajo le vas a hacer como ese gif que se limpia las lágrimas con dinero’”, platicó.

Lo más difícil para ella es “luchar” contra su propia mente ya que algunos días no se siente bien, esta de malas o cansada pero tiene que seguir pues no puede usar el pretexto de “no estar creativa”. “Tengo que mentalizarme con el trabajo y soy como una maquinita que tiene que seguir pensando y creando cosas; la única manera de lograrlo es hacerlo diario, todo el maldito tiempo estoy pensando cosas que puedo transformar en ilustraciones”, asegura.

Para los interesados en el mundo de la ilustración, Vania aconseja que plasmen parte de sí mismos en sus trabajos. “No copien o imiten el trabajo de alguien más, eso pasa en todos lados pero es como ponerse el pie porque solo se están engañando, entonces la gente deja de ver tu trabajo y cuando lo vean van a pensar en alguien más. Siempre hay que buscar una manera creativa de resolver lo que quieren hacer y buscar algo muy suyo para que la gente los reconozca”.

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